SARTORI, Giovanni (1997), Homo videns, Roma-Bari, Gius, Laterza & Figli Spa [Homo videns, la sociedad teledirigida, Madrid, Santillana, S.A. Taurus, 1998]

 

SINOPSIS

"Homo videns (la sociedad teledirigida)" es una crítica a la actual sociedad multimedia, en la que el abrumador dominio de la imagen sobre la palabra escrita está, a juicio del autor, transformando al ser humano, u homo sapiens, en un homo videns: alguien para el que toda recepción de información está basada primordialmente en imágenes, lo que conlleva una serie de peligros.

 

CRÍTICA

El libro trata muy someramente muchos temas de gran interés, todos ellos alrededor de un eje central: la (mala) influencia que el abuso de la imagen, a costa de la cultura escrita está causando en el ser humano. La tesis de la obra defiende que el hombre actual, otrora homo sapiens, se está transformando en homo videns; a lo largo de la obra se nos explican las causas de tal mutación: el predominio de la televisión sobre la prensa escrita como medio de comunicación de masas; y sus efectos: entre otros, la progresiva mengua del ser humano para pensar en abstracto, debido a que la imagen lo da todo ya "hecho".

 

            Considero que "Homo videns" trata de un tema muy necesario y sobre el que no sobran trabajos, seguramente por su modernidad. Los peligros de los que advierten se acrecientan día a día (hoy, doce años más tarde, están más en boga que nunca).  Sin embargo, creo adecuado dejar constancia de una apreciación que socava el potencial del libro: el estilo. Sartori  esboza algunos temas, pero no llega nunca a desarrollarlos. Pasa ligeramente por todos ellos, suscitando en el lector una serie de expectativas que luego se quedan a medio cumplir. Posiblemente, el intento de constituir una obra de un carácter divulgativo es lo que le lleva a abreviar de tal modo, pero quizás  un mayor ahondamiento en algunas cuestiones habría podido dotar al conjunto de algo más de empaque. Una gran parte de los capítulos son exageradamente cortos, terminados de forma abrupta para proseguir con otras líneas de reflexión. En otros, se resaltan numerosas cuestiones, pero se echan en falta más ejemplos.

 

            Dicho lo anterior, Sartori plantea algunos interrogantes (y de hecho,  si bien de forma muy leve, trata asimismo de resolverlos) de especial relevancia en el mundo actual, que bien pueden llevar al lector a plantearse ciertos interrogantes que merecen (y precisan) un análisis en detalle.  Para ello, eso sí, se hará necesario el estudio de una bibliografía más amplia.

 

ESTRUCTURA

El libro se halla estructurado en tres grandes apartados:

 

  • ¨ "La primacía de la imagen"
  • ¨ "La opinión teledirigida"
  • ¨ "¿Y la democracia?"

 

En el primero, subdividido a su vez en siete capítulos, se establece una comparación entre el uso de la imagen y el de la palabra escrita como transmisores de información, haciendo hincapié en sus efectos sobre los niños.

 

En el segundo, compuesto de seis capítulos, el autor analiza la influencia de la imagen en la formación de la opinión política de la sociedad, ala cual, según Sartori, se halla a merced de la manipulación a la que los políticos recurren en el uso de los medios.

 

Por último, en "¿Y la democracia?", apartado construido en seis capítulos, se ahonda en determinados aspectos políticos de la sociedad.

 

IDEAS PRINCIPALES

Capacidad simbólica

La característica que diferencia al hombre del primate es su capacidad simbólica, su capacidad de abstracción. Esta capacidad se expresa a través del lenguaje,  la capacidad de comunicar mediante una articulación de sonidos y signos previstos de un significado. Los animales, se dirá, también transmiten señales, a su modo. Sin embargo, la diferencia radica en que aquél posee un lenguaje que es capaz e hablar de sí mismo. El lenguaje no es un instrumento sólo del comunicar, sino también del pensar. Y el pensar no necesita del ver. Así por ejemplo, un ciego está obstaculizado por no poder ver la realidad, pero no por no poder ver en lo que piensa. Las cosas en las que pensamos no son visibles.

 

El cambio radical en la comunicación

De todos los inventos tecnológicos, es la televisión el que modifica primero y de forma sustancial la naturaleza de la comunicación, pues la traslada de la palabra impresa, escrita o radiotransmitida, al con texto de la imagen.  La diferencia es sensible. La palabra es un símbolo, que se resuelve en lo que significa, en lo que podemos entender. Y entendemos la palabra sólo si entendemos la lengua. Por el contrario, la imagen es una pura retransmisión visual. Se ve y eso es todo. Basta con no ser ciegos.

 

Influencia en los niños

¿Y cuáles son las consecuencias? Que se puede ver sin entender. Los niños se pasan horas ante la televisión antes de aprender a leer y escribir y absorben todo lo que ven: al no comprender, no discriminan la información. La imagen se convierte así en el primer contacto con la "realidad"; un contacto fácil por su inmediatez. La ausencia de esfuerzo que conlleva desemboca en el desarrollo de actitudes perezosas y acomodaticias, acostumbrándolos a responder únicamente ante estímulos audiovisuales. Ello degenera, además, en la creencia de que la cultura del libro es de unos pocos, es elitista, mientras que la otra, la audiovisual, es de la mayoría.

 

Concepto de progreso

No todo progreso tecnológico desemboca es un progreso por definición. Para la Ilustración, implica un crecimiento de la civilización hacia algo mejor. Y la televisión no tiene por qué serlo necesariamente. La TV, un progreso en sí mismo, no produce progreso per se, como tampoco una mejora cuantitativa es en sí misma una mejora, si no comporta a su vez un avance cualitativo.

            La TV es positiva en tanto en cuanto entretiene. Asimismo, estimula. Pone a nuestro alcance el mundo entero. El problema surge cuando lo transforma todo en espectáculo, además del empobrecimiento de la capacidad de entender.

 

El empobrecimiento de la capacidad de entender

Esta es la idea que supone el eje central de la tesis del libro. Algunas palabras llevan a la mente figuras e imágenes de cosas visibles. Pero esto sólo sucede con algunos nombres propios y palabras concretas, las llamadas palabras "denotativas" (casa, mujer, gato, coche, etc.) Pero la mayoría de nuestro vocabulario consiste en palabras abstractas, que no tienen ningún correlato en cosas visibles, y cuyo significado no se puede trasladar ni traducir en imágenes. Esto quiere decir que podemos "ver" la palabra ciudad, pero no, por ejemplo, "nación", "paro", "felicidad", etc. Y nuestra capacidad de administrar la realidad, en especial la política, económica y social, se fundamente exclusivamente en un pensamiento conceptual que representan entidades invisibles e inexistentes para el ojo humano. El problema aparece porque algunas palabras abstractas son en cierto modo traducibles en imágenes, pero lo son de una forma distorsionada. Por ejemplo, la felicidad se muestra con la imagen de un rostro que expresa alegría; el paro con la imagen de un desempleado; la libertad con un exconvicto que sale de la cárcel, etc. Además, aunque no hubiera tal distorsión, la imagen de una persona libre no nos explica la libertad, ni la de una persona feliz, la felicidad.

            Así, el saber del homo sapiens, que se desarrolla en la esfera de un mundus intelligibilis, pasa a desarrollarse en un mundus sensibilis, el  mundo percibido por nuestros sentidos.  La TV invierte la evolución de lo sensible en inteligible, produciendo imágenes y anulando conceptos, atrofiando de ese modo nuestra capacidad de abstracción y, con ella, nuestra capacidad de entender.

Kant dijo que la idea es un concepto necesario de la razón al cual no puede ser dado en los sentidos ningún objeto adecuado.  Por lo tanto, lo que vemos no produce ideas, pero se insiere en ellas, que lo encuadran y lo "significan". Y éste es el proceso que se atrofia cuando el lenguaje conceptual o abstracto es sustituido por el lenguaje perceptivo o concreto, que es infinitamente más pobre.  Más pobre no sólo en cuanto a número de palabras, sino sobre todo en cuanto a riqueza de significado o capacidad connotativa.

 

TV e Internet

La red de redes es un prodigioso instrumento multitarea: transmite imágenes, texto, sonidos, abre al diálogo entre usuarios. Se distinguen tres posibilidades de empleo: 1) utilización práctica; 2) entretenimiento; 3) utilización educativo-cultural. El primer uso está generalizado. Respecto al segundo, la TV no perderá cuota, porque triunfará entre los perezosos, frente a la gente más activa que prefieran dialogar y buscar por Internet. En lo que concierne al uso cultural, parece que debería ayudar, ya que en la red se puede encontrar cualquier cosa. Sin embargo, existen varios peligros: uno, que la persona llegue a Internet ya como homo videns; otro, que la enorme oferta haga estallar la demanda y sature. En definitiva, las posibilidades de Internet son infinitas, y serán positivas en tanto en cuanto sea usado como herramienta práctica o educativa; como entretenimiento, sin embargo,  puede dar lugar a una gran pérdida de tiempo, un espaico donde los analfabetos culturales maten su tiempo libre en compañía de almas gemelas. En este sentido, no significará progreso alguno.

 

La opinión

La democracia es un gobierno de opinión, no del saber. Para llegar al poder, es necesario lograr una opinión de los votantes favorable a los intereses propios. Por ello, los partidos políticos tratan de influir en el demos, a través de los medios.

Con la radio, la sociedad mantiene cierta independencia: concede autoridad según quién hable. Con la TV, en cambio, la autoridad es la visión en sí misma. No importa que la imagen pueda engañar más que la palabra. El ojo cree lo que ve, porque parece real.

            Los sondeos de opinión constituyen otro mecanismo de formación de la opinión. Sus resultados son ofrecidos a la sociedad como pauta de lo que deben pensar. Y, claro, no es difícil manipular estos sondeos. Para empezar, el sondeado se ve obligado a improvisar una respuesta al momento, sin capacidad de reflexionar sobre ella. Además, la forma en que la pregunta esté formulada puede influir en la respuesta. No es lo mismo preguntar por el aborto que por la defensa del derecho de la vida. Pero quizás lo más importante sea que, a menudo, el entrevistado no tiene conocimiento alguno sobre lo que se le interroga. Se le pregunta qué opina, sin comprobar antes qué sabe.

 

Información, desinformación, subinformación y consecuencias

  • Subinformación: información insuficiente que empobrece la noticia.
  • Desinformación: distorsión de la información. Noticias falseadas que inducen a engaño, no necesariamente de modo voluntario.

El periódico excluye a los analfabetos que no saben leer. La radio no; por ello, acostumbra a simplificar y a ser más breve. La TV aún ofrece menos información, ya que suele informar sólo de aquello de lo que también se tienen imágenes. Ésta es la gran diferencia con los dos medios anteriores, que no tienen por qué estar en el lugar de los hechos. Este hecho aldeaniza la información que la TV ofrece, porque deja al margen los territorios de difícil acceso. Además, la obligación de mostrar genera el deseo de mostrarse: a veces incluso se fabrican sucesos expresamente para la TV, por su capacidad de impacto.

      Las consecuencias son terribles. Muchas televisiones aducen que muestran lo que la gente quiere, cuando lo que sucede es justamente al revés. La sociedad, al no saber más que de lo que se le muestra, no puede interesarse por ninguna otra cosa. El hecho de informarse requiere una inversión de tiempo y de atención. Pero quien llega a la TV sin estar formado, conocedor únicamente de lo que ésta le ofrece, es un producto de la misma, y, por tanto, sólo estará preparado para lo que la televisión le ofrezca. Es el homo videns, alguien que querrá (necesitará) información rápida e instantánea.

           

Tipos de desinformación

  • 1) Fabricación de pseudos-acontecimientos (por su capacidad de impacto)
  • 2) Falsas estadísticas: estadísticas que aparentemente son objetivas, pero cuya interpretación está manipulada. Por ejemplo, las que pretenden demostrar la discriminación hacia los negros. El argumento habitual es que, pese a su proporción, no se hallan igualmente representados en algunos grandes puestos. Por lo tanto, deben de estar discriminados. Pero eso no prueba nada. La distribución anómala no presume una causa anómala. En deportes, por ejemplo, los negros están sobrerrepresentados, y nadie dice que se discrimine a los blancos. Habría que buscar las causas reales. Igualmente, en las mejores universidades americanas se da una sobrerrepresentación de los estudiantes asiáticos. Una información correcta extraería que son más estudiosos y mejores como estudiantes.
  • 3) Entrevistas casuales: la opinión de cualquiera, en pantalla, es aceptada como verdadera. La TV funciona así como multiplicador de estupideces.
  • 4) Se premia la excentricidad y la violencia y agresividad. La TV llega siempre rápido adonde hay agitación, protestas o manifestaciones, en definitiva, un espectáculo. El aspecto más grave de esta preferencia por el ataque es que viola en principio de oír a la otra parte. (Ya en su obra "La democracia después del comunismo" (1993, pág. 126-127) Sartori ya hablaba de este fenómeno, y exponía que la primacía de la imagen llevaba a una exaltación de las emociones, en lugar del conocimiento)

 

La mentira de la imagen

La fuerza de la veracidad inherente a la imagen hace de ésta que sea creída per se. Esta eficacia convierte a la imagen, de ser mentira, en más peligrosa. ¿Qué elementos contribuyen a la falsedad de una imagen? El más destacado es el de la descontextualización. Un ejemplo es el famoso caso de Rodney King. Las imágenes exponían a unos policías apaleando a un negro. Pero no se decía que antes había habido una larga persecución a 180 km/h, ni que estaba drogado y borracho ni que no hizo caso cuando se le mandó que se le detuviera. Si bien la brutalidad de la policía es indudable, la imagen, puesta en contexto, no justificaba el escándalo que suscitó, y que degeneró en una especie de guerra racial. Al perder la capacidad de abstracción, perdemos la capacidad de distinguir lo verdadero de lo falso.

 

Influencia de la TV en las elecciones

Personalización: en la pantalla vemos a personas, no programas de partido, y personas constreñidas a hablar con cuentagotas. Históricamente ha habido personalidades son necesidad de imágenes, pero para ello se basaban en discursos fáciles y demagógicos. Ahora, el vídeo-líder es en sí mismo el mensaje. Según Fabbrini, "los medios de comunicación crean la necesidad de que haya fuertes personalidades con lenguajes ambiguos [...] que permitan a cada grupo buscar en ello [...] lo que quiera encontrar." En esta personalización, el sistema electoral es una variable importante, más cuanto más abiertas sean las listas. Un ejemplo es Ross Perot, quien en las presidenciales de EEUU llegó a obtener 1/5 de los votos haciéndolo todo él solo, con su dinero y sus pariciones en TV pagadas por él mismo. También están los casos de Berlusconi, en Italia, y Collor, en Brasil.

 

Democracia debilitada

Para muchos, la democracia representativa no es satisfactoria, puesto que no es directa, y por lo tanto, la consideran insuficientemente democrática. Como consecuencia, los referendos y la búsqueda de la opinión "de la calle" aumentan. El problema radica en que a cada incremento de demo-poder no corresponde un incremento de demo-saber. La democracia, de esta forma, se convierte en un sistema de gobierno en el que los más incompetentes son los que deciden. Es decir, un sistema de gobierno suicida. Y esto es lo que los progresistas del momento, que no los de antaño, quieren. Poca gente está informada de los problemas políticos. Y entre estos, menos aún son competentes para resolverlos. Por eso, es importante que, a cada crecimiento de directismo democrático le acompañe un aumento de personas informadas. Sin embargo, la educación está decayendo, deteriorándose por el 68 y la torpe pedagogía en auge, lo que junto al empobrecimiento causado por la desinformación televisiva y la desactivación de nuestra capacidad de abstracción debido a la primacía de la imagen (obstruyendo nuestra capacidad para comprender los problemas y afrontarlos racionalmente) nos conducen directamente a lo contrario. Por eso, en estas condiciones, el que apela y promueve un demos que se autogobierne es un estafador sin escrúpulos o un simple irresponsable inconsciente. Mientras la realidad se complica, las mentes se simplifican. Además, la televisión crea una multitud solitaria (y en el futuro, electrónica), lo que nos lleva a una pérdida de comunidad, a una individualidad.

            La televisión, en política, también ha tenido efectos positivos. Ayudó a la caída del comunismo, al descubrir sus habitantes cómo se vivía en occidente. Sin embargo, la TV occidental es impotente con las teocracias islámicas; por el contrario, en manos de los fundamentalistas, se transforma en un formidable instrumento de fanatización y de proselitismo antidemocrático.

 

Elitismo y postmodernismo

El hombre racional occidental es visto como alguien que se pretendía en posesión de la verdad, algo que se entiende elitista, abyecto y superado. Para el postpensamiento, la ignorancia casi se ha convertido en una virtud., como si se reestableciera a un ser primigenio incorrupto e incontaminado. La lectura cansa. Es árida. Se prefiere el living on self-demand, como un niño que come y llora cuando quiere.

 

Artificialización

En la edad digital nuestro quehacer se reduce a pulsar botones de un teclado. Así vivimos encerrados sin contacto con le mundo real. Esto nos priva de experiencias nuestras, de primera mano, que son las que realmente podemos comprender.

 

Mundo crédulo

El progreso de la ciencia debía librar al hombre de las creencias irracionales. Sin embargo, el hombre actual es más crédulo incluso que el medieval: hoy en día proliferan los magos, quiromantes, astrólogos, brujas, etc. ¿Por qué? Porque antes las creencias del hombre medieval estaban delimitadas por una concepción del mundo limitada. Ahora se cree porque no hay razón para no hacerlo. No es paradójico que el país que dispone de una mayor ciencia en el mundo sea donde abundan en mayor número los cultos de poca monta.