Se cumplen 22 años del estreno de esta magnífica y melancólica película Durante mucho tiempo siempre dije que mi canción y película favoritas respondían al mismo título: "Stand by me". Hoy en día no me atrevo a aventurar cuál es mi ítem preferido en casi nada, pero pasa el tiempo y siguen, ambas, figurando en mi top 3.Tampoco sé si el título de la canción pega para la película, ya que aquélla habla de amor y ésta de amistad (de ahí el acertado título doblado de "Cuenta conmigo", en lugar del más romántico "Quédate conmigo", que debiera ser), pero lo que siento al escuchar la canción sólo es comparable a las emociones que suscita en todo mi cuerpo el visionado de cualquier imagen relativa al filme. (Para nostágicos, ver también mi anterior post:

http://www.lacoctelera.com/amuerte/post/2008/03/04/peliculas-miticas

“Cuenta conmigo” trata todos los temas que me corroían por dentro en mi adolescencia, y que años después a veces despiertan, para hacerte saber que, aunque tu cuerpo vaya envejeciendo, tu psique no siempre puede o quiere alejarse de algunas cenizas. Por ejemplo, el tema de las relaciones humanas, de la amistad, la amistad en estado puro, cuando las feromonas aún no han empezado a causar estragos. El amigo maduro, responsable, líder valiente y con un toque de macarra; el loco, que le da a todo un barniz de alegría y peligrosidad; el gordito inocentón y buena persona; el reservado, inseguro pero respetado por su imaginación y personalidad.

Una frase del libro en el que está basado, “The body”, incluido en la novela “The four seasons” de Stephen King, lo resume un poco todo:

Los amigos van y viene como ayudantes de camarero en un restaurante. Y, como en mi sueño, algunos se hunden. Eso es todo