La llengua prioritaria
Acabo de ver cómo la Consellera de Trabajo del Parlamento de Cataluña, una tal Serna, con un catalán de pura ceba, que incluía adjetivos (que no pronombres) como "ninguna" (en lugar de "cap". A eso se le llama neologismo, sí señor); que hacía gala de un prolífico uso del verbo "tener" a la hora de expresar obligación, tan típicamente catalán y que peroraba a una velocidad que evidenciaba su perfecto dominio del idioma, NO CONTESTABA a las acusaciones que el Iltre. Sr.
Albert Rivera.
Después de que el presidente del Grupo Mixto le mostrara una sanción de 600 euros a un autónomo por la exposición en su establecimiento, entre otros, de unos rótulos que rezaban "piso en venta" en lugar de pis en venda, la susodicha esgrimía como principal argumento (eso sí, con cara de ensayado mosqueo) que "el castellà era prioritari a la societat catalana, i que, per tant, el català s'havia de promoure" (asunto éste en el que el Sr. Rivera, precisamente, insistía en hacer constar su coincidencia de planteamientos, pero no mediante prohibiciones y multas, sino incentivándolo).
Echemos una ojedada a la frase de la consellera, que no tiene vicio ni desperdicio: "el castellà és prioritari" (el español es prioritario).
Entonces, ¿cuál es el problema? Si admite que las preferencias de su política pasan por el español, si admite que es su prioridad, por qué actúa en contra de sus palabras?
Aaaaaaaaaaaah. Quería decir prioritario para la sociedad, tal vez. Bueno, entonces estamos en tres cuartos de las mismas, ya que, si no recuerdo mal, los políticos están al servicio del pueblo, y no al revés. (¿O no?)
¡Aaaaaaaaah, no! ¿Quizás no era su intención pronunciar esa palabra? ¿Tal vez pretendía decir "preferente"?
Bueno, en ese caso podríamos empezar a debatir. Pero eso me daré el gustazo de comentarlo en otro artículo. Quiero que éste dedicado en exclusiva a su maravillosa y cuidada capacidad discursiva. ¡Visca Cataluña!

