Publicidad:
Terra
La Coctelera

A MUERTE (siempre)

"Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído."

23 Enero 2010

¡Impresionante!

servido por Sr sin comentarios compártelo

7 Enero 2010

Los hombres que odiaban a las mujeres

En un descuido, abrumado por la tediosa tarea de continuar con la novela "Diario de un seductor" que tenía entre manos, y por la imposibilidad de conseguir una nueva en aquellas circunstancias, hurté a mi novia "Los hombres que no amaban a las mujeres" (que modifica el original "Los hombres que odiaban a las mujeres"), marmotreto del universal sueco Stieg Larsson, y me decidí a dedicarle unas horas.

Ante un libro que ha merecido tantas opiniones, es difícil saber qué hay de original y sincero en el veredicto, y qué de prejuicio, posjuicio, esnobismo, actitud "contracultural" forzada, etcétera. Por ello, intentaré ser consecuente con mi forma de pensar y, después, pasaré estas impresiones por el tamiz que demanda su popularidad.

Lo primero que destaca es su estilo "peliculesco", en el sentido que las descripciones son ágiles, los diálogos frecuentes y la acción constante. Ello, unido a lo sugestivo, ya sea por morboso o por interesante, del tema (misterio, sexo...), provoca el fenómeno llamado "enganche": tras cada párrafo (no digo capítulo por ser éstos inusualmente largos para una novela de las que se da en llamar "de lector único"), uno se queda con avidez de más y más letras.

No se le puede pedir menos a una novela de misterio, género que vive precisamente de generar este deseo (no es casualidad tampoco que todos los best-sellers casi sin excepción sean novelas protagonizadas por detectives), pero no todos aciertan a conseguirlo. Sólo por esto, porque se deja leer estupendamente, no desmerece bucear durante unas horas en la inmersión que estas casi 700 páginas proponen. Quien diga lo contrario, miente o envidia.

No obstante lo dicho, tampoco se puede negar que la técnica del escritor es mediocre: abundan las aclaraciones y deducciones innecesarias (por si no nos hemos dado cuenta de adónde quiere ir a parar el escritor). Además, las repeticiones en la descripción de los personajes (para lectores perezosos o de memoria pez, ¿quizás se debiera recuperar la vieja fórmula de la inclusión de un par de páginas con una breve descripción de los protagonistas, al estilo de Agatha Christie?) es constante y, por tanto, aburrida por innecesaria. Otro detalle muy molesto es la profusión de detalles de la marca y modelo de los ordenadores de una de las protagonistas. ¿Qué buscaba con ello? ¿Se trata de un alegato pueril más contra el supuesto poder (PC), en favor del supuesto rebelde (Mac)?

Sin embargo, lo que más me llama la atención del libro, y es algo que no sé por qué no han destacado las grandes personalidades (Vargas Llosa, Ansón, Losantos, etc.) que lo han glosado cuando hacían referencias a los debes de la novela (aún cuando todos ellos han sido generosos en sus críticas) es su desagradable genuflexión para con la corrección política imperante en este principio de siglo.

A saber, uno de sus protagonistas no es uno, sino una, "cualidad" (?) de la que el autor parece vanagloriarse, constantemente ¿Tiene esto importancia, hoy en día? ¿Es extraño que haya pocas heroínas en un género mayoritariamente tratado por gente que mea de pie? Esto nos lleva a otro punto que resalta desde las primeras páginas de la novela: su politización. Politización claramente escorada a lo que los partidistas llaman "de izquierdas", esto es, que todos tenemos que y debemos ser iguales en última instancia. ¿Marxismo o simple adecuación a los tiempos para gustar más a la masa?

No parece casualidad la imagen que ofrece del capitalismo (tan malvado), a la par de las alabanzas a las cualidades socialdemócratas de los buenos de la novela, que es de un maniqueo que roza lo molesto. Asimismo, no deja de ser interesante que el autor señale repetidamente, a través de su "alter ego" el periodista de Millenium, que no es un izquierdista; quizás temía que la mitad o más de su probable audiencia no comprara o recomendara el libro). Parece claro que las experiencias de Larsson en su vida real persiguiendo nazis (no faltan los guiños a su alter vita, como los 88) quebrantaron su visión del mundo hasta partirla en (ese) blanco y (ese) negro suyos tan particulares.

Más dejes de su sumisión a los valores imperantes son los  detalles de las bondades de la religión musulmana por parte del dueño de la empresa Milton Security y, cómo no, las constantes referencias feministas trasnochadas, desde las estadísticas que adornan cada parte del libro (aunque no vengan a cuento con lo que ellas narran), hasta las meditaciones de los protagonistas, no importa el sexo (que no "género") que presenten.

De todos modos, yo me pregunto: ¿me estaría cuestionando todos estos pormenores de tratarse de una novela menos popular? ¿No es acaso libre el creador de crear lo que le venga en gana? ¿No estaré, pues, decepcionado con sus lectores, más que con el autor?

Corolario: En la novela, Erika, una mujer, tiene sexo regular con un hombre fuera de su matrimonio sin que nadie de ellos (ni siquiera el amante) pronuncien la palabra infidelidad. Una pregunta retórica: si en lugar de una mujer, el relleno del sandwich sexual fuera un hombre, ¿cómo hubiera sido acogido por la crítica? ¿constituye lo contrario de un cliché algo que no sea otro cliché? ¿Se halla un seguidor del Anticristo más alejado de Jesús que un agnóstico?

PD: Con menos popularidad, nadie se estaría planteando si criticar estas novelas es esnob, muestra de buen gusto, etc. ¿Por qué es tan popular? Creo que mi crítica es bastante explícita al respecto. ¿Vale la pena leer la novela? Francamente, ¿vale la pena ver un Barça-Madrid?

PD2: "La tapadera" o "El jurado", "La tabla de Flandes" o incluso "El código Da Vinci" pueden resultar obras más o menos interesantes, más o mejor escritas.

servido por Sr sin comentarios compártelo

23 Diciembre 2009

Alexis de Tocqueville

Para él, si la humanidad debe elegir entre la libertad y la igualdad, siempre decidirá en favor de la segunda, incluso a costa de alguna coacción, siempre y cuando el poder público proporcione el mínimo nivel necesario de vida y seguridad.

Sin embargo, al examinar la obra de Toqueville "La democracia en América", la libertad en las sociedades democráticas es un bien superior que debe sobreponerse a la igualdad, ya que a pesar de que la igualdad sea un rasgo común en la historia de la humanidad no significa que sea buena, pues la igualdad tiene connotaciones morales que inciden en la relación entre los ciudadanos y el Estado.

servido por Sr sin comentarios compártelo

29 Noviembre 2009

Frances de Carreras:

Mi dignidad

Doce diarios de Catalunya, entre ellos La Vanguardia, publicaron el jueves un editorial conjunto titulado "La dignidad de Catalunya". Que unos medios de comunicación se arroguen la defensa de la dignidad de un pueblo creo que excede el papel que les corresponde. Que lo hagan conjuntamente evidencia que el pluralismo ideológico tiene en Catalunya el límite de una identidad colectiva que unos pocos han definido yque no puede ser puesta en cuestión. Que se quiera imponer este límite al mismo Tribunal Constitucional, supone una coacción indebida y un grave quebranto de las reglas de juego del Estado de derecho. Desde hace ya mucho tiempo, algo huele a podrido en la vida política catalana. El aplauso de la clase política al editorial es una sonrojante muestra del papel que ha desempeñado en el asunto.

Yo no pretendo hablar de algo tan misterioso como la dignidad de Catalunya sino, simplemente, de mi dignidad como columnista que está en desacuerdo con lo expresado en el editorial conjunto y quiere exponer las razones de este desacuerdo porque, en otro caso, se sentiría indigno. No acabo de entender muy bien qué es la dignidad, pero entiendo perfectamente qué es la indignidad, tengo claro quiénes son indignos y no quiero ser uno de ellos.

El editorial puede ser examinado desde muchos puntos de vista, optaré por abordarlo desde el derecho constitucional, en el que muestra un déficit lamentable de conciencia democrática. Respecto a hechos objetivos, no es cierto, como dice el editorial, que Catalunya sea definida en el Estatut como nación, ni en el preámbulo ni, menos aún, en el articulado, donde precisamente es definida como nacionalidad en su artículo 1.

Yendo a cuestiones valorativas, es contradictorio decir que les resulta inquietante que el tribunal haya sido empujado -¿por quién?- a actuar como "cuarta cámara", es decir, como poder legislativo y no como jurisdicción, cuando después se le demanda al tribunal que "decida atendiendo a las circunstancias específicas del asunto", recordando que el Estatut es "fruto de un doble pacto político" y que "no va a decidir solamente sobre un pleito" sino sobre "la dimensión real del marco de convivencia español", con alusiones también a que "están en juego" unos misteriosos "pactos profundos" que han hecho posible la actual democracia. Este lenguaje críptico sólo parece pretender que el tribunal incumpla su estricta función de determinar la constitucionalidad de unos preceptos jurídicos y lleve a cabo un juicio político, incumpliendo así con las competencias que tiene asignadas y vulnerando la división de poderes, un principio básico del Estado de derecho.

Si el editorial quiere defender la dignidad de Catalunya, bórrenme de esa Catalunya, yo me apunto a otra distinta en la que espero vivir con dignidad y en la que estoy seguro no me encontraré solo.

servido por Sr sin comentarios compártelo

27 Noviembre 2009

6 y 13 de diciembre, defendamos la Constitución española

 Estado español, noviembre de 2009

 A/A de amigos, clanes, grupos, compañeros, excompañeros enfrentados y demás; gentes de Ces, de Upeidé, de Pepés, de PESOES, desencantados, desengañados, nacionalistas de buen corazón:

 Nuestro país, el suelo que pisamos, ya no es sustantivo; ha pasado a ser un adjetivo. En algunas regiones del mismo, como Cataluña o País Vasco (donde parece que las cosas, poco a poco, mejoran), y entre sectores tales como gran parte de la juventud y muchos de los que se autodenominan progresistas, su nombre tiende a evitarse o incluso a censurarse en cualesquiera conversaciones, tanto como acabo de hacer yo en esta larga frase.

 El ensombrecimiento de nombres no es, empero, la causa de ningún mal, sino la consecuencia de muchos otros que de verdad entorpecen el libre devenir de los ciudadanos que conformamos España.

 Tenemos un gobierno que sabe representar mejor que nadie los "valores" que están en boga en nuestra sociedad, esto es: relativismo, búsqueda de la gratificación exclusivamente instantánea, falta de análisis profundo, tercermundismo de salón, rechazo a cualquier tipo de autoridad, igualitarismo, falta de respeto, exageración de la tolerancia, burla al esfuerzo, condena de la razón...

 El resto de la clase política no le anda a la zaga, porque tan (o más) culpable es quien se equivoca sin conocimiento de causa como el que, abrazando en teoría algunos de los principios conculcados, los oculta y hasta reniega de ellos con tal de recabar apoyos y conquistar el poder.

 En Cataluña, a estos defectos de fábrica se les añade uno que los consume todos e incluso los expande: el nacionalismo. Un nacionalismo provinciano que contribuye a la fuga de capitales, tanto humanos como económicos, aparte de establecer diferencias entre españoles según su grado de afinidad para con el régimen.

 Sin embargo, las grandes familias de nuestra región, quienes realmente mandan y mangonean en est aparte del Mediterráneo, no son nacionalistas "de tot cor". No al menos nacionalistas catalanes. Con Franco, no había más nacionalista español que las familias cuyos apellidos nos suenan tanto por copar los Parlamentos, las grandes salas culturales, las empresas autóctonas más potentes, los despachos funcionariales más decisivos.

 No obstante, parece obvio también que el nacionalismo ha sido el arma a la que se han aferrado nuestros dirigentes para que el pueblo llano les ayudara en sus muy exclusivos objetivos. La religión ya no se lleva tanto, y las masas necesitan un líder al que adorar, tenga éste forma corpórea o etérea. ¿Por qué no la "nació"? Cuando la política, que son hechos y razones, se sumerge en terrenos tan pantanosos como el de los sentimientos, es porque se busca crear un ambiente embarrado. "Ya se sabe, en río revuelto..."

 Este punto es de vital importancia, puesto que muchos hemos creído alguna vez estar luchando únicamente contra el nacionalismo. Si bien esto es cierto respecto a muchos de los ciudadanos que nuestros políticos han "captado" mediante la manipulación, no lo es menos que también tenemos enfrente a los intereses privados de los "grandes" de Cataluña. Y ello quiere decir que lo que nos podría llegar a servir contra el populacho (proclamas a favor de la destrucción de yugos identitarios y demás, apelar a una ciudadanía sin privilegios), no sirve para "convencer" a nuestra clase política. Nuestros políticos van mucho más allá del nacionalismo catalanista. Ellos sí quieren privilegios. Ellos quieren más, aunque sólo sea gestionar la independencia, como subrayaba F. Savater.

 or todo esto, creo que la única llave que tenemos para abrir las puertas de la libertad y la buena convivencia es una que, aunque pequeña como un ratón, debería y debiera ser fuerte como un león: la ley.

La política es raciocinio, debate, que queda reflejado en la ley. Una vez hecha ésta, se respeta y, de considerarse inadecuada, se lucha por cambiarla de acuerdo a sus procedimientos, asimismo legales. Si se permite que la pasión se ponga a la misma altura que la ley bajo un falso pretexto de "democracia", estaremos retrocediendo a la época de las cavernas.

 Las leyes hay que respetarlas. El que las contraviene, sabe que debe pagar por ello, en forma de multa, privación de libertad o lo que sea. Uno de los problemas viene, claro, cuando se actúa al margen de la ley y el que ha de imponerla mira hacia otro lado (por intereses). Un ejemplo, la ley de política lingüística del 98; otro, la reciente LEC. Esta situación, además, conlleva que el "fuera de la ley" se crezca y vayan aumentando sus actos ilegales (léase Estatuto).

 Por si lo anterior no fuera suficiente, existe otro problema de la misma índole o mayor: el que atañe al ciudadano que se encuentra con que las leyes que ha de observar son ilegales (por ejemplo, las que contraviene la Constitución, como el nuevo Estatuto). En ese caso el problema se agrava, porque le plantea una difícil duda: "¿Qué hago? ¿Obedezco? Y si lo hago, ¿a qué ley? Porque una pone que todos los españoles somos iguales; la otra, sin embargo, dice que si no sé catalán no puede trabajar en la administración de allí."

 Por eso, entre las leyes también hay una jerarquía, palabra estigmatizada en estos tiempos. Y en España, la regla suprema, la norma normarum, la ley de leyes, se llama Constitución española.

 La Constitución, por encima del poder que le otorga ser la ley a la cual todas las demás han de acoplarse, y a la que todas deben respetar, tiene un valor simbólico y hasta melancólico, si quieren, que no podemos olvidar: selló la paz ideológica, estableció la libertad, sentó las bases de la convivencia de la que ahora tanto y tantos disfrutamos. Gracias a ella, nacionalistas, comunistas, fascistas, lerdos, culteranistas, conceptistas y muchos otros tenemos y tienen derecho a expresarse, a decirse y desdecirse, a adorar sus ideologías y sentimentalismos, a casi todo. ¡Bienvenida sea!

 Sólo exigía algo a cambio. Que nada de lo que se hiciera y decidiera en una corte pública estuviera en contra de lo que ella permitía. Así de sencillo.

 Por eso es tan peligroso que algunos irresponsables esgriman que un precepto es constitucional cuando saben que no lo es. Por eso es tan peligroso, también, que haya representantes públicos que espeten que les da igual lo que ponga en ella, y que si tal, que sea la Constitución la que se adapte "a los nuevos tiempos".

 La Constitución, con sus fallos, que los tiene, es lo mejor que ha parido esta nación en muchísimos años. Deberíamos amarla como los estadounidenses aman su bandera. Como los franceses s sus pensadores clásicos. Como un papel que nos ha permitido aceptarnos, respetarnos y convivir a todos los españoles sin excepción. Como lo que es: la mejor obra de arte de la España contemporánea.

 Por eso os pido que unamos fuerzas al estilo "federal", es decir, cada uno a lo suyo, pero con un núcleo mínimo centralizad: la defensa de la Constitución.

 Por eso os pido que los próximos días 6 (día de la Constitución) y 13 de diciembre (día de actos ilegales contra ella) a las 12 de la mañana nos concentremos en la Plaza de San Jaime, antigua Plaza de la Constitución EN DEFENSA DE LA CONSTITUCIÓN. Sin amenazas ni coacciones al TC. Simplemente, mostremos a toda España y a Cataluña en particular nuestra visión del país. Llevemos las pancartas que queramos, vistamos los colores y banderas que queramos, pero dejémosle bien claro a la ciudadanía y al gobierno que aquí hay una serie de personas que confiamos en la ley.

 

Ricardo L. M.

 

 

servido por Sr sin comentarios compártelo

22 Noviembre 2009

Idiotas

Siempre ha habido idiotas en España (y en todo el mundo). Idiotas en el sentido de "estúpido", e idiotas en el sentido de "no participantes en la política del pueblo". La diferencia es que, hace algún tiempo, los más idiotas pasaban de los asuntos púnlicos, dejando éstos a los poderosos (que podían ser idiotas o no, malvados o muy malvados, pero que al menos acostumbraban a saber de qué iba la cosa). Hoy en día, es muy fácil que la doble condición de idiotez se reúna en la misma persona. "No sé nada, no quiero saber nada, pero exijo (no pido, no; exijo, que se atiendan mis demandas."

Ortega vió austado (y lo espeluznante del asunto es que no fue ayer cuando lo hizo, sino hace casi 80 años) como

no es "que el hombre vulgar crea que es sobresaliente y no vulgar, sino que (...) proclame e imponga el derecho a la vulgaridad o la vulgaridad como un derecho".

Esto es el mundo actual. Nos hemos creído tanto el cuento de la democracia que lo hemos llevado a un falso extremo. Democracia significa participación y poder del pueblo, pero no implica que todos seamos iguales en habilidades, taltento ni, por tanto, en capacidad para juzgar. Al igual que un ciego no puede ser piloto de aviones ni una mujer antidisturbios (tranquilos, todo llegará), la opinión de un lerdo sin conocimientos de un tema no puede ser decisiva en dicho tema.

No somos todos iguales. ¡Satán nos salve! Ni lo somos ni lo queremos ser. Me consta que se ha luchado por esa diferencia durante toda nuestra Historia. Unos somos mejores que otros. Otros son mejores que unos. Pero ni somos, ni fuimos ni seremos iguales.

En la sociedad del momento, tenemos lo peor del capitalismo (todo tiene un precio, sólo lo más rentable a corto plazo es viable) con lo peor del comunismo (nadie es ni puede ni , sobre todo, debe ser más que yo; al que destaque, lapidación moral). Y cuando entremos en la enémisa guerra, pensaremos que a su fin todo habrá acabado y que habremos aprendido la lección...

servido por Sr sin comentarios compártelo

22 Noviembre 2009

La sociedad (occidental) en la que vivimos

Estamos muy mal. Cuatro negros de mierda secuestran a unos españoles en sus aguas somalíes. El gobierno decide jugarlos. Mientras, torturan, humillan y hasta violan al personal español. ¿Español? Los atuneros, mayoritariamente vascos y gallegos deambulaban bajo bandera "vasca", inexistente en el mundo naval. La única reconocida para ellos es la española con la corona real. Y el gobierno, experto en genuflexiones de todo tipo, se arrodilla una vez más y "cede" ante 4 negros de mierda, a los que se tilda de "piratas" para darles algo de empaque, cuando no son más que 4 hijos de puta que hacen lo más fácil que saben hacer para conseguir pasta, sabedores de las circunstancias de mierda en las que viven en su mierda de país. El gobierno de un país occidental en jaque por 4 desgraciados famélicos.

¿Habría que atender sus súplicas de ayuda, cuando han renunciado a ese país al que imploran? Una vez al tanto de la situación, ¿debemos pagar un rescate de millones de euros a 4 negros desnutridos? ¿Por qué, de cada cuatro que lean este artículo, dos sólo quedarán con los de negros de mierda y un tercero con lo de la bandera española, y prácticamente nadie clamará por una intervención en su bote a bombazo limpio?

servido por Sr sin comentarios compártelo

23 Octubre 2009

Pio Moa, Por qué votar a UPyD y a Ciudadanos

Por qué votar a UPyD y a Ciudadanos
22 de Febrero de 2009 - 07:21:54 - Pío Moa

Ante todo, porque son grupos democráticos, los únicos que hoy existen en la izquierda. En segundo lugar porque defienden la unidad de España, algo también muy raro en la izquierda. Normal que las cloacas del PP estén soltando inmundicia sobre todo contra el primero, y lo hacen precisamente porque defiende lo que ha dejado de defender el PP. Este, actualmente, incide en el proceso balcanizante al lado de Zapo, y no es un partido democrático. Otras derechas, al margen del PP tampoco son democráticas, y critican severamente a UPyD por no pensar como ellas. Porque el gran problema es que en la derecha no se ha desgajado un partido como UPyD. AES, por ejemplo, critica al PP por su falta de españolismo, lo que está muy bien, pero no por su traición a la Constitución y a los principios democráticos, que realmente le importan poco. Insisto: hoy está claro que la Constitución es muy defectuosa y debe reformarse de acuerdo con la experiencia histórica. Pero darla por liquidada supone aceptar como cosa normal la vulneración de las leyes por unos políticos delincuentes, lo que vuelve imposible la convivencia en el futuro. Desde luego, hoy yo votaría a AES antes que a los futuristas, pero el carácter no democrático de ese partido me hace preferir a una izquierda que no me gusta, pero que percibo, en la práctica, partidaria de las libertades, la igualdad ante la ley y contraria a la balcanización. Y, aunque en lo demás discrepemos, estos son puntos absolutamente elementales para la convivencia, que están siendo pisoteados todos los días por la cuadrilla de Zapo con el apoyo del Futuri

Tags: pio, moa, ciudadanos, upyd

servido por Sr sin comentarios compártelo


Sobre mí

Avatar de Sr

A MUERTE (siempre)

Barcelona, España
ver perfil »
contacto »
"No soy tan joven como para saberlo todo."


Contador Gratis

Acariciando mis oídos con...
"In rainbows", de Radiohead
"Els millors professors europeus", de Manel
Cualquier cosa de Loquillo
"The resistance", de Muse


Educando mis neuronas con...
"Diario de un seductor", de Sören Kierkegaard
"Ficciones", de Jorge Luis Borges
"La libertad en América", de Alexis de Tocqueville
"L'oasi català", de Pere Cullell i Andreu Farràs

Free Image Hosting at www.ImageShack.us

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera